Muchos empresarios llegan a nuestra oficina cuando la crisis ya es evidente: cuentas embargadas, proveedores que suspenden despachos y bancos que no responden. Casi siempre, las señales estaban ahí meses antes. Entender qué es la cesación de pagos ayuda a reconocerlas a tiempo.
Qué dice la ley
La Ley 1116 de 2006 establece dos situaciones que permiten a una empresa acudir a un proceso de reorganización:
- Cesación de pagos. En términos generales, ocurre cuando la empresa incumple el pago de dos o más obligaciones a favor de dos o más acreedores por más de noventa días, o cuando tiene dos o más demandas ejecutivas en su contra para el pago de obligaciones, siempre que esas deudas representen al menos el porcentaje del pasivo total que fija la ley.
- Incapacidad de pago inminente. Se presenta cuando la empresa puede demostrar que, por circunstancias del mercado o internas, no podrá cumplir sus obligaciones en el corto plazo.
La segunda figura es la más valiosa y la menos conocida: permite actuar antes de que la crisis estalle.
Señales que conviene revisar cada mes
- Antigüedad de las cuentas por pagar. Si las facturas de proveedores pasan de 60 a 90 días, la alarma debe encenderse.
- Flujo de caja proyectado. Si en los próximos tres meses el dinero que entra no cubre nómina, impuestos y servicio de la deuda, hay un problema estructural.
- Relación con los bancos. Reestructuraciones repetidas o créditos nuevos para pagar créditos viejos suelen indicar que la deuda ya no es sostenible.
- Procesos judiciales. Una primera demanda ejecutiva es un aviso serio; la segunda puede configurar, por sí sola, uno de los supuestos de cesación de pagos.
Por qué actuar temprano
Una empresa que solicita la reorganización a tiempo conserva más activos, más clientes y más credibilidad frente a sus acreedores. Además, los administradores que actúan con diligencia reducen el riesgo de responder personalmente por decisiones tomadas en medio de la crisis.
Esperar a que la situación se arregle sola rara vez funciona. Un diagnóstico temprano amplía las opciones.
Qué hacer ahora
Si reconoce alguna de estas señales en su empresa, reúna sus estados financieros recientes, la relación de deudas por acreedor y cualquier demanda recibida, y consulte con un abogado especialista en insolvencia. Con esa información es posible saber, en una primera reunión, si la reorganización es una opción viable.
